La estampida


El Napoli no jugó un mal partido en el Westfallen Stadium. En ataque, con mayor o menor fortuna, Pandev e Higuaín estuvieron muy activos todo el partido, y secundados por un buen Callejón pudieron crear peligro a la zaga del Borussia, compuesta por el mediocentro Bender acompañando a Sokratis. El griego estuvo correcto, pero al alemán le costó adaptarse a los choques y movimientos de cintura que necesita todo buen central. Si la defensa del Westfallen estuvo "floja", qué decir de la italiana.

Para el Dortmund, el partido se puso en el lugar que querían muy pronto. Gracias a un penalti estúpido de Fede Fernández a Lewandowski a los diez minutos, Reus pudo adelantar y servir en bandeja a los teutones el partido que deseaban: un rival que tuviera que atacar y que dejara espacios para el contraataque. Y los de Benítez no pudieron ser mejores rivales, ya que seguramente contra los designios del entrenador extremeño, se volcó al ataque, quizás demasiado sabiéndose que aún restaban 80 minutos de partido.

Y así se sucedió el resto del encuentro, un Napoli que buscaba sin parangón la meta de Weidenfeller. Callejón por banda asustaba a Dürm, lateral diestro joven y que tuvo algún que otro despiste de inmadurez. Pero en el conjunto de Klopp apareció quien menos había aparecido este año. El armenio Mkhitaryan fue un auténtico dolor de estómago para la medular y zaga partenopea. Su conducción de balón le permitió sobrepasar las líneas de los napoitanos, y aunque no marcó, dejó algunas jugadas y detalles para el recuerdo. Tampocó marcó Lewandowski, pero sí que realizó una clase magistral de juego de espaldas y desmarques de apoyo. El polaco es un maestro en eso, y sirvió en bandeja varias de las ocasiones más importantes del partido.

Con el ex del Shakhtar como referente, Klopp encontró lo que quería. Si el contragolpe que el Dortmund mostró el año pasado fue potentísimo, con las llegadas de Heno y el gabonés Aubameyang se ha reforzado aun más. La verticalidad como forma de vida. Jurgen ha elegido esto, y cuando se cumplen las condiciones para reforzarlo, su equipo brilla solemnemente. Marcó tres, pero si no hubiera sido por Reina, pudo marcar seis o siete tantos a un Napoli que parecía no saber a quién se enfrentaba, la falta de cuidado y atención en las transiciones de ataque a defensa. Behrami y Dzemaili cometieron demasiados errores tanto en la entrega como en el repliegue, y ahí el Dortmund no perdona.


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